Me encuentro entre ese amplio grupo de ciudadanos que hoy nos sentimos políticamente huérfanos. Hace ya demasiados años que los partidos decidieron dinamitar el centro político para refugiarse en la radicalización y la polarización. Asistimos a un espectáculo público donde el respeto mutuo ha desaparecido; la confrontación violenta de discursos ha sustituido al debate de ideas.
Es alarmante ver cómo, para muchos de nuestros gobernantes, la ambición y el beneficio económico inmediato pesan más que el propio temor a la deshonra o a una pena de prisión. Si las futuras generaciones no toman las riendas para regenerar el sistema mediante leyes firmes que pongan freno a estos desmanes, caminaran hacia un callejón sin salida.
Quienes ya hemos recorrido muchas etapas de la vida sabemos bien que la condición humana alberga una preocupante capacidad para el egoísmo y la maldad cuando no existen límites institucionales. Por eso, el gran desafío del futuro próximo no será solo votar, sino aprender a elegir con criterio, exigencia y memoria a quienes pretendan dirigir nuestros destinos.
Mucha gente vota sólo por ideología. Un beso
ResponderEliminarYo también me considero huérfano políticamente hablando. Qué pena de país y de mundo en manos de sinvergüenzas. Y las hienas y los buitres al acecho para hacerse con los despojos.
ResponderEliminarCon los años uno acaba perdiendo algunas ingenuidades. Basta mirar un poco alrededor, o echar la vista atrás, para darse cuenta de que todos somos capaces de lo mejor y también de lo peor. Quizá por eso son tan importantes los límites, las normas y las personas que se atreven a poner freno cuando hace falta. Y también pararse a pensar un poco más antes de depositar nuestra confianza en alguien.Un abrazo.
ResponderEliminarTu blog no se ha actualizado en mi lista, he clicado en el enlace que dejas al comentar en el mío. Nos hemos dejado las inquietudes y se han hecho con todo, con todas las instituciones y siguen acaparando y seguimos callados. Un abrazo
ResponderEliminarEl problema, Matías, por acá, no sé por allá, es que los decentes, los capaces, no se presentan porque es sucia la arena política, entonces quedamos desamparados para elegir lo menos peor, un abrazo!
ResponderEliminarPueden robar todo lo que quieran, y mas, que la gente seguira votandoles...
ResponderEliminarCada partido tiene sus prebendados, y esos les votan aunque roben o cometan fechorias atroces.
Un abrazo, amigo
Nos está quitando la ilusión esta gentuza.
ResponderEliminarUn abrazo.
Tengo un problema muy serio: ¡no sé a quién votar!
ResponderEliminarSalu2.
É fundamental podermos rever-nos em quem nos representa.
ResponderEliminarAbraço de amizade.
Juvenal Nunes
Hola, Matías.
ResponderEliminarEs una pena lo que vivimos en la actualidad. Creo que estamos desencantados con la política.
Espero que tengas un buen fin de semana.
Te invito también a pasear por mi blog (me dicen que no salen las actualizaciones)
Un abrazo.
Qué gran verdad compartes; la pérdida del respeto y del debate real nos afecta a todos. Ojalá las futuras generaciones recojan este testigo para regenerar el sistema.
ResponderEliminarUn abrazo, Matías.