Desde hace años he
intentado desconectar de la política y de los medios de comunicación; sin
embargo, en los tiempos actuales resulta imposible estar al margen de la
actualidad.
Es de sobra
conocido que las cadenas de información responden a intereses ideológicos que
en ocasiones rozan el sectarismo. El ejemplo más reciente lo vivimos hace unos días, con
la impactante noticia sobre la investigación judicial al ex presidente
Rodríguez Zapatero.
En un primer
momento, diversos políticos se apresuraron a cargar contra los jueces y
la extrema derecha. No obstante, en cuanto leyeron el auto judicial, algunos matizaron
o cambiaron drásticamente sus declaraciones.
A pesar de ello,
desde las filas del socialismo se inició una campaña para elogiar la
trayectoria del ex presidente, llegando a catalogarlo como el mejor mandatario
de la democracia. Quienes tenemos memoria sabemos que, si bien tuvo aciertos en
materia social, cosechó profundos fracasos, especialmente en lo económico. Su
negativa a reconocer a tiempo la catástrofe que se cernía sobre el país nos
dejó al borde del rescate, gobernando sus últimos tres últimos años de forma errática.
Aun es pronto para saber la deriva de esta investigación, pero presiento que no pinta bien para el Sr Zapatero, un nuevo problema para el socialismo que sumado a los últimos fracasos electorales, hará que muy pronto podemos comenzar a
escuchar voces internas cuestionando a su presidente.