Hace unos dias me
sorprendió gratamente ver la película Esencia de mujer (1992). Aunque al
principio creí haberla visto años atrás, enseguida me percaté que guardaba
varias secuencias inéditas para mí.
Posteriormente pude comprobar que la película es una
adaptación de Perfume de mujer (1974), aquel gran filme italiano protagonizado
por Vittorio Gassman. En esta revisión estadounidense, todo el peso dramático
recae en una gran interpretación de Al Pacino.
A pesar de
sostener un personaje con un lenguaje constantemente vulgar y agresivo, Pacino
brinda una actuación memorable que le valió el único premio Oscar de su carrera,
un reconocimiento merecido tras una trayectoria impecable.
La película regala
momentos inolvidables, destacando la célebre escena del baile de tango y una
alocución final que, aun rozando lo excesivo, resulta imposible de olvidar.