La amenaza sobre el Estrecho de Ormuz
Una pregunta planea sobre la política
internacional: ¿está Trump cobrándose la falta de apoyo europeo en la guerra? Si el cierre del Estrecho de Ormuz se
prolonga 30 o 40 días más, el escenario para Europa será catastrófico.
Con el barril de crudo proyectado a 150 $, los precios de los carburantes
alcanzarían máximos históricos. El gas licuado seguiría una senda similar, disparando el coste de
la electricidad y asfixiando a la industria. La aviación ya sufre los efectos:
las reservas de queroseno apenas cubren unas semanas, lo que anticipa
cancelaciones masivas y billetes prohibitivos.
El
impacto llegaría incluso a la mesa. Por
Ormuz circula un tercio de los fertilizantes mundiales; su escasez encarecería
la producción agrícola europea y elevaría gravemente el precio de los
alimentos. Este cóctel de
inflación y tipos de interés al alza comprometería el crédito para familias y
empresas, forzando cierres por costes inasumibles.
Mientras
tanto, en España, la clase política parece ajena a la gravedad del momento, más
centrada en intereses partidistas que en gestionar un país sin presupuestos ni
apoyos parlamentarios para afrontar la crisis.