Graciano llegó a la capital
con su maleta de madera en busca de trabajo, como había trabajado de ayudante
con el panadero del pueblo, en poco tiempo comenzó a trabajar en una
panadería de la ciudad.
Un año después ya estaba casado, con mucho sacrificio pudieron dar la entrada
de un piso en la periferia, era un barrio obrero donde había buena convivencia
con los vecinos.
Los primeros veinte años
estuvieron muy a gusto, pero cuando los mas mayores desaparecían y vendían los
pisos. la convivencia se fue deteriorando, hasta el punto que los vecinos que
podían, se iban del barrio a otra zona menos problemática.
Graciano, una vez jubilado se planteó cambiar de vivienda, pero tenía el
problema de la venta del piso, el barrio se había convertido en un suburbio
marginal donde nadie quería ir a vivir. Muchos que se fueron sin haber podido
vender, tienen el piso ocupado, hay edificios
donde la mayoría de sus inquilinos son ocupas.
Cuando la vida en el lugar
era insoportable, Graciano y María decidieron volver a su pueblo, alquilando
una casa modesta donde viven felices junto a los pocos vecinos que quedan.
La vivienda que compraron
con tanta ilusión en la ciudad, lleva once meses ocupada.
Cualquier
parecido con la realidad es pura coincidencia…….. o no.