He
reflexionado en varias ocasiones
sobre el abandono a los agricultores por
los distintos gobiernos, también a esos pequeños ganaderos que poco a poco han ido desapareciendo.
Han comenzado los franceses a los que se han unido otros países, no quieren subvenciones solo quieren justicia para ese mundo rural que agoniza lentamente por la globalización y la malas políticas.
La maquinaria ayuda, pero el trabajo del campo sigue siendo muy duro, lo han ido soportando con resignación mientras les permitía subsistir, pero el incremento de precios de las materias primas que unido a la sequía y sobre todo los bajos precios que reciben por su producción hace inevitable el abandono de los campos.
Los agricultores franceses protestan, también los españoles por importaciones de otros países, pero ese no es el principal problema, sino el margen de beneficio desde el agricultor al consumidor, también los agricultores van a los supermercados y ven que sus productos llegan al consumidor multiplicados por diez e incluso mas.