Hoy nos dicen los medios que la banca se está forrando con abultados beneficios, me parecería bien si no fuera a costa de los sufridores que estamos obligados a tener una cuenta para cobrar el jornal, la pensión o domiciliar recibos.
Hasta que llegó la pandemia nunca tuve problemas con el banco, es mas, me atendían rápida y amablemente, pero me da la impresión que con la disculpa del Covid, han dejado permanentemente la petición de cita para cualquier gestión que no podamos solucionar en el cajero.
En mi caso cerraron la sucursal donde acudía a resolver cualquier asunto, ahora tengo que tomar el transporte público o caminar mas de tres kilómetros para llegar a la oficina asignada. Ocurre que al cerrar tantas oficinas, la que nos han asignado está saturada por tener que atender al doble de clientes, claro, con la misma clientela y con la mitad de las oficinas puede ser una de las razones de los abultados beneficios.
Los que a pesar de la edad nos defendemos un poco con la tecnología nos vamos defendiendo, pero como cada día hay mas innovaciones y nuestro cerebro ya no da mas de si, tenemos que pedir ayuda para muchos asuntos.
En este medio podemos quejarnos de esta situación y de otras similares que nos afectan sobre todo a los mayores, aunque sirve de poco, son palabras que se lleva el viento. Con la banca hemos topao.