martes, 11 de junio de 2019

El Kiosko


Miguel con 12 años comenzó vendiendo prensa  en una calle de paso en la gran ciudad, ya en su juventud tenía una caja de madera alargada donde tenía los periódicos mas importantes, no le iba mal, pero los beneficios eran escasos.

En los años setenta solicitó un kiosko al ayuntamiento  sin resultado, hasta que uno de sus clientes que le conocía desde niño le ayudó a conseguirlo.

Fueron unos años trabajando  doce horas diarias  para mantener a su familia, viviendo modestamente, siempre a expensas de las  crisis que llegaban cada pocos años, sufriendo caídas importantes en las ventas.

Lo peor llegó cuando apareció la prensa gratuita, comenzaron a aparecer a poca distancia de su kiosco varios jóvenes repartiendo gratis unos diarios con pocas páginas, pero con las principales noticias. En poco tiempo las ventas cayeron  un treinta por ciento. Miguel comenzó a reducir gastos  y así consiguió mantener el negocio.

Entrado el nuevo siglo las nuevas tecnologías comenzaron a crecer a paso de gigante, llegando a nuestros días donde casi todos manejamos los nuevos teléfonos que nos informan al minuto de todo lo que ocurre en el mundo.

Miguel  ha echado el cierre a su  kiosko de prensa, han sido casi cincuenta años levantándose a las cinco de la mañana para terminar arruinado, a sus sesenta años no sabe como vivirá hasta poder cobrar la jubilación.


Son muchos los kioscos de prensa que están cerrando, es triste, pero parece que la prensa de papel tiene los días contados.