miércoles, 14 de octubre de 2026

Reflexión.

 

La mayoría de los mayores de cuarenta años recordamos las acampadas del 15M. Fueron tiempos difíciles, provocados por una profunda crisis bancaria e inmobiliaria que disparó el desempleo hasta un 27 %.

En aquella protesta inicial participaban jóvenes indignados de muy diversas ideologías. Sin embargo, con el paso de los días, el movimiento pasó a estar dominado por la izquierda y la extrema izquierda. Varios de esos jóvenes dieron el salto a la política de primer nivel con un ascenso meteórico, aunque acabaron fracasando en pocos años.

Estos días se repiten las acampadas en varias ciudades, motivadas en esta ocasión por el encarecimiento de la vivienda, tanto en compra como en alquiler. La realidad es que la mayoría de los jóvenes, aun teniendo empleo, no pueden acceder a ellas.

Desde la crisis de 2010 ningún político ha afrontado verdaderamente el problema. Hoy en día, cualquier ley resulta insuficiente: se necesitarían al menos 500.000 nuevas viviendas, pero sabemos que su construcción requeriría cerca de una década.

En mi opinión, este conflicto no se va a solucionar con leyes precipitadas ni medidas aprobadas a toda prisa frente a la oposición a causa de una convocatoria electoral imprevista.