viernes, 15 de mayo de 2026

Reflexión - Ya es historia -

 

Ya han pasado 15 años desde el estallido juvenil del 15M. Un movimiento que nació como respuesta a la crisis bancaria e inmobiliaria y por la incapacidad de un gobierno que no supo gestionarla. A través de las redes sociales, miles de "indignados" comenzaron a organizarse y a tomar  lugares  estratégicos de las ciudades.

De aquellas plazas emergió un núcleo de jóvenes de extrema izquierda que logró canalizar el descontento en un nuevo partido político. Su ascenso fue meteórico, logrando una representación crucial en los parlamentos e incluso alcanzando el Gobierno de la nación. No obstante, la mala gestión, la progresiva radicalización y los errores internos de sus dirigentes terminaron por arrastrar la formación hacia la irrelevancia.

Tres lustros después, el panorama para la juventud es aún más desolador. El acceso a la vivienda sigue vetado, la inflación devora el poder adquisitivo y la clase media está en vías de extinción. Para garantizar una vida digna, los salarios actuales deberían subir al menos un 50%. Sin embargo, tras el amargo desenlace de aquella experiencia, parece improbable que un movimiento similar vuelva a cuajar con éxito.

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