sábado, 20 de diciembre de 2025

Feliz Navidad.

 

Tradicionalmente, la Navidad era una festividad de carácter religioso. Sin embargo, en las últimas tres décadas, se ha transformado en una celebración de jolgorio y opulencia en la mayoría de los hogares. Cada año, la proliferación de luces y adornos se aleja más de su sentido original; nos rodean pinos y abetos sintéticos que remiten a antiguas tradiciones paganas y poco tienen que ver con el mensaje navideño.

La carrera por instalar la decoración más temprana y el árbol más alto se ha vuelto una competición para atraer un turismo de masas que, embellecen las fechas, pero genera aglomeraciones que incomodan a los vecinos. Para los más pequeños, la figura de Papá Noel (importada de otras tierras para instalarse como propia) trae consigo una avalancha de regalos que terminan olvidados en baúles o trasteros a los pocos días, solo para ser reemplazados por una nueva tanda en Reyes.

Este ciclo de exceso comienza ya en noviembre con las reservas de cenas de empresa, marcando el inicio de un despilfarro alimentario que se extiende hasta enero.

A pesar de tanta parafernalia navideña que parece no tener marcha atrás, solo nos queda rescatar las reuniones familiares a la antigua usanza e intentar disfrutar, a nuestra manera, de la esencia de estas fiestas.


A todos los que pasáis por aquí os deseo unas Felices Fiestas de Navidad.

domingo, 7 de diciembre de 2025

Pequeño relato.

 

                                                                         Imagen creada por Gemini con IA

Una farola antigua y solitaria proyectaba una luz débil sobre la base de una escalera de piedra desgastada, la escalera conduce a la entrada de un antiguo caserón abandonado e imponente, con abundantes enredaderas que cubren las paredes de piedra.

Varios abedules con sus escasas hojas se balanceaban con el viento, el ambiente es oscuro en una medianoche sin luna, un anciano maloliente y ebrio se acerca a la entrada de la casa, de pronto aparece un enorme perro pitbull terrier abalanzándose contra él, cayendo este inerte contra la escalera.

El animal comenzó mordiendo una pierna hasta extraer la carne del hueso, mientras el hombre soltaba un alarido terrible por el dolor.

Un mes después el anciano caminaba hacia la vieja cantina, ayudado de un tosco bastón y su recién estrenada pata de palo.