martes, 5 de septiembre de 2017

Mi 850


Con 19 años me compré un utilitario de segunda mano, como no tenía un duro,  firmé 36 letras al 18%, era lo que había,  salí de la compra-venta con cara de velocidad, vaya auto, un Seat 850 especial , solo tenía cuatro velocidades pero andaba como un tiro, un día lo puse a ciento veinte y fue la comidilla de mis amigos.
Cuando llevaba una semana se averió el carburador y a los quince días me quedé sin frenos; como la garantía en aquellos años era “tente mientras cobro” la broma me causó un perjuicio tan enorme que mis escuálidos ahorros quedaron en bancarrota. 

De mi escaso sueldo la mitad se lo llevaba la letra del coche, mas un pico que se iba en gasolina, solo me quedaba para comer poco y en días alternos.


Pero compensaba fardar de coche, en aquellos años aun creíamos que se ligaba mas, hasta que nos dimos cuenta que si no eras un guaperas, no había nada que hacer.

Lo bueno se acaba pronto, cuando mejor lo estaba pasando, me llamaron a filas, fui a vender mi coche a la compra venta y solo conseguí recuperar las letras de cambio que aun debía.

Me fui a la mili con una mano delante y otra detrás, a pasar año y medio jodido y mal pagado, me chupé mas guardias que el mosquete de Macario, aunque casi todos a la vuelta, comentábamos lo bien que lo habíamos pasado, ¡que paradoja!.

Después de la “puta mili”, comencé a trabajar, con la ilusión de ahorrar para otro utilitario. Pero mi gozo en un pozo, bueno, el gozo fue autentico dos meses después mi novia me dio la buena nueva, poco tiempo después, estábamos en capilla dando el si.

Conseguimos a duras penas, alquilar una habitación con derecho a cocina, en un barrio para olvidar, fueron años duros y difíciles, pero el tiempo lo cura casi todo.

Después de taitantos años, la vida ha dado muchas vueltas, pasamos de una dictadura a una democracia, el país ha superado varias crisis económicas, soy abuelo y director comercial de una empresa de automoción, con dieciocho empleados. Aunque las cosas vuelven a estar mal, vamos capeando el temporal, tenemos nuestro amplio piso en una zona céntrica y un sueldo para vivir sin agobios.

Lo mas curioso es que aún sigo comparando mi nuevo BMW, con el 850 especial que tanto sufrimiento me causó, los disgustos que me dio y en aquellos años la pasta que me costó.

7 comentarios:

Ester dijo...

Tu 850 y la edad de entonces, y los sueños de esos años, incluso la apariencia anti-guaperas, todo eso es lo que añoras. Un pasado joven, lógico que lo añoremos. Me ha gustado el relato. Abrazo

Macondo dijo...

Siempre será tu primer coche. Seguramente el BMW no te habrá hecho tanto ilusión como aquél 850. Lo recuerdo perfectamente en versiones normal, coupé y spider. Vino después del 600.
Muy ameno relato.
Un abrazo.

Dyhego dijo...

Lo bueno es que la mejoría ha ido "crescendo".

Liliana dijo...

...y menos mal que todavía estás para contarlo, no??? :DDD

Mi primer carro terminó en chatarra y no fue mi culpa, eh?

Saludos =)))

Maria De Los Ángeles dijo...

Me ha hecho mucha gracia tu manera de contar las penurias que en nuestra juventud pasamos todos. Tu eres más joven puesto que todavía trabajas, pero a pesar de todo fue una época muy bonita para recordar. Yo también estuve realquilada con derecho a cocina, jajaja. Hoy, jubilada, cuando me siento en mi mecedora y echo un ojo a mi salón... algunas veces se me saltan las lagrimas, pues otros no han podido verlo. Mis nietos se lo pasan muy bien cuando les cuento lo que hemos pasado, a veces me dicen que tengo mucha imaginación.
Un fuerte abrazo Matías.

Ildefonso Robledo dijo...

Bella y emotiva cronica de una vida... De tu vida...
Un abrazo, amigo

Maru dijo...

Me ha encantado, especialmente que sigas recordando tus comienzo y los cuentes con esa alegría, eso demuestra una autenticidad digna de elogio. Saludos!!