Todos los años después
de los graves incendios o inundaciones los políticos de turno se comprometen a
dar soluciones, pero mienten, al año siguiente vuelven los desastres sin que
hayan tomado medidas preventivas para al menos mitigar las consecuencias.
Poco se recuerda a los
noventa muertos en nuestras aguas, ni de pedir responsabilidades.
Lo ocurrido en esa
frontera es de suma gravedad, mientras tanto el presidente y la mayoría del
gobierno no han tenido a bien suspender sus vacaciones para convocar un consejo
urgente de ministros.