viernes, 26 de junio de 2026

Me lo volvieron a contar.

 

Mateo entró en una pajarería buscando un loro que hablara hasta por los codos; la soledad de su casa lo estaba volviendo loco. El dependiente, señalando un ejemplar de plumaje impecable, le aseguró:
—Llévese este. No calla ni debajo del agua.

Mateo, ilusionado, lo compró. Sin embargo, durante los dos meses siguientes, el pájaro no dijo ni pio. Mateo se pasaba las horas frente a la jaula suplicando: "¡Habla, lorito, habla!", pero el animal solo lo observaba con ojos fijos y analíticos. Desesperado y con los nervios de punta, Mateo terminó perdiendo los papeles. Agarró al loro por el pescuezo y sacudiéndolo le gritó con furia:
—¡Di algo, desgraciado! ¡Di algo!

El loro no se inmutó.

 A la mañana siguiente, Mateo fue al corral a alimentar a sus siete gallos de pelea con el loro posado en el hombro. Harto de la indiferencia del ave, Mateo decidió que ya bastaba. Agarró al loro y lo lanzó sin piedad al centro del recinto. 

—¡Ahí te quedas! ¡A ver si estos te quitan la mudez! —rezongó, dándolo por muerto.

Una hora después, el remordimiento le carcomió la conciencia. Arrepentido por su crueldad, corrió al corral para rescatar lo que quedara del pobre pájaro. Al abrir la puerta, la boca se le desencajó de la impresión: seis de sus mejores gallos de pelea yacían inertes en el suelo, desplumados y sin vida.

En una esquina del corral estaba el loro, con el plumaje intacto, sujetando al séptimo gallo fuertemente por el cuello contra la pared mientras le gritaba:
—¡Di algo, desgraciado! ¡Di algo!

jueves, 18 de junio de 2026

Llega el verano.

 


Arranca una nueva temporada de descanso. Los peques terminan el colegio y los mayores ya preparan las maletas. Este año, tener un pueblo al que volver o un apartamento en la playa es un auténtico privilegio. Quienes no cuentan con esa suerte van a tener que hacer verdaderos milagros para ver el mar.

 Alojarse fuera de casa es entre un 20 % y un 40 % más caro, la gasolina se mantiene un 20 % por encima de lo habitual y comer en restaurantes se ha vuelto un lujo. Por no hablar de la cesta de la compra, que sigue imparable si decides cocinar en el apartamento. Con este panorama, muchas familias elegirán quedarse en casa y exprimir la piscina del barrio. 

Los hoteles y alquileres vacacionales colgarán el cartel de "completo" gracias al turismo internacional y a los pocos españoles que resisten el golpe. Parece que tocará esperar a la próxima recesión para que los precios vuelvan a dar un respiro.

domingo, 14 de junio de 2026

Breve escapada

 


Fue una escapada a la sierra un domingo por la mañana, lejos del rugido de la ciudad. Comprobamos que el día amanecía claro y una  carretera bastante despejada,  al comenzar la subida hacia la sierra el aire ya olía a pino y llegando a la plaza del pueblo a café recién hecho procedente del único hotelito del lugar, donde desayunamos en su terraza una taza de café y unas tostadas con aceite.

Al inicio de una ruta ya conocida, un rayo de sol cruzaba la cabaña de madera de un vecino iluminando la calma del lugar. Una vez llegados al destino junto a un arroyo, quedamos descalzos sobre la hierba húmeda, el silencio solo lo rompía el discurrir del agua por el lugar, allí el tiempo al fin se detiene.

A media mañana dimos un paseo por aquel entorno maravilloso, para terminar dándonos un remojón antes de la comida, después de esta, un rato de descanso y otro chapuzón antes de regresar hacia el aparcamiento desde donde partimos a la ciudad con el ánimo renovado. 

lunes, 1 de junio de 2026

Junio

 

Me encuentro entre ese amplio grupo de ciudadanos que hoy nos sentimos políticamente huérfanos. Hace ya demasiados años que los partidos decidieron dinamitar el centro político para refugiarse en la radicalización y la polarización. Asistimos a un espectáculo público donde el respeto mutuo ha desaparecido; la confrontación violenta de discursos ha sustituido al debate de ideas. 

Es alarmante ver cómo, para muchos de nuestros gobernantes, la ambición y el beneficio económico inmediato pesan más que el propio temor a la deshonra o a una pena de prisión. Si las futuras generaciones no toman las riendas para regenerar el sistema mediante leyes firmes que pongan freno a estos desmanes, caminaran hacia un callejón sin salida. 

Quienes ya hemos recorrido muchas etapas de la vida sabemos bien que la condición humana alberga una preocupante capacidad para el egoísmo y la maldad cuando no existen límites institucionales. Por eso, el gran desafío del futuro próximo no será solo votar, sino aprender a elegir con criterio, exigencia y memoria a quienes pretendan dirigir nuestros destinos.