domingo, 21 de abril de 2019

Las vacaciones de Manolo


Mi amigo Manolo volvió ayer de las maravillosas vacaciones de Semana Santa, me ha contado con detalle lo bien que lo ha pasado

Salimos el miércoles a eso de las cinco de la tarde, íbamos contentísimos tarareando con los peques una canción infantil, hasta que llegó la primera retención donde dejamos de cantar, fueron mas de cuarenta minutos para recorrer diez kilómetros. Comenzamos a circular un poco mas ligeros, hasta la siguiente retención, esta vez mas severa que la anterior.

Continuamos el viaje muy lentamente, llevábamos mas de dos horas cuando el pequeño Carlos comenzó a decir - papá quiero hacer pis, le dije  –aguanta que ahora no podemos parar, un rato después el crío insistía, el atasco era tan impresionante que paré en el arcén y María bajo al peque a hacer pis.

Una hora mas tarde los dos mayores comenzaron a decir  - papá ¿cuando llegamos?, el mayor decía que también se hacía pis, el mediano que se mareaba y tenía mal cuerpo, yo ya iba desesperado, por suerte un poco mas adelante llegamos a un área de servicio y pudimos hacer un descanso.

Continuamos el viaje circulando un poco mas rápido, pero faltando cincuenta km, estaban los coches parados,  otra hora apenas sin movernos,  ya comencé a maldecir el viaje, por fin continuamos a rodar lentamente hasta que conseguimos llegar a nuestro destino, en total fueron siete horas para recorrer poco mas de cuatrocientos km.

Una vez que bajamos el equipaje en medio de un aguacero, los niños tenían hambre,  eran casi las doce de la noche  y estaba todo cerrado, así que  comieron un poco de fruta que llevábamos y a la cama.

Menos mal que pudimos ir al supermercado a primera hora del día siguiente y no nos faltó la comida, el jueves y el viernes llovió bastante y con tiempo desapacible, hasta el punto que apenas salimos de la casa,

Para rematar las vacaciones, la noche del viernes al sábado comenzó a llover intensamente, lo hizo durante toda la noche, se nos inundó la casa, estuvimos cuatro horas sacando agua y limpiando el desastre, a primera hora de la mañana y viendo que el tiempo no mejoraba, le dije a María,  - después de comer nos vamos y así evitamos el atasco del domingo.

Salimos a las tres y media y  al principio no se circulaba mal, pero media hora después, parecía que nos habíamos puesto todos de acuerdo para volver un día antes, otra vez retenciones con paradas continuas, fue otro viaje de vuelta penoso, pero ya resignados con muchas ganas de llegar a casa, aunque nos costó otras seis horas de viaje.

Según me iba  contando Manolo la odisea vacacional, me venía a la memoria, un viaje que me había ocurrido  algunos años atrás, claro que en aquella ocasión no tuvimos inundaciones.